Pocket Garden, una red global para la infancia

Para crear un “Pocket Garden” o “Jardín de bolsillo” necesitamos un puñado de semillas, un poco de agua, y un frasco en donde dejarlas crecer. Nada más… ni nada menos. Gracias a Sevengardens y South Africa Forum NRW, y junto con el apoyo de varias organizaciones, Pocket Garden llevará sus primeras semillas a escuelas de Sudáfrica. Nuestro anhelo es que Pocket Garden pueda crecer y dar sus frutos más allá de las fronteras, y para hacer visible y expandir esta tarea, sabemos que podemos contar con tu ayuda. ¿Quieres saber de qué se trata?

Cuál es la misión de Pocket Garden

  • Acercarnos a una comprensión viva de la vida.
  • Considerar a la diversidad como un valor resiliente de la naturaleza.
  • Conectar a niños y niñas de diferentes partes del mundo para compartir el valor de la diversidad de conocimientos y la riqueza de sus experiencias en torno a la semilla y su contexto.
  • Valorar el conocimiento tradicional y ancestral como parte del acervo ecológico y socio-cultural de las comunidades, integrándolo al conocimiento científico.
  • Contribuir con las escuelas en su labor educativa aportando a la currícula escolar vigente, en especial en las temáticas relacionadas con las plantas, ecosistemas y biodiversidad, cambio climático, alimentación y salud; integrando ciencia, arte y nutrición.
  • Asesorar a comedores escolares y otros ámbitos encargados de la nutrición cotidiana y salud infantil, promoviendo hábitos saludables a través de prácticas sencillas y accesibles, como la germinación, con aporte de altísima vitalidad y calidad nutricional.

Cuáles son los valores y principios de Pocket Garden

  • Fomentar un aprendizaje a través de la propia experiencia, promoviendo la autonomía, autoeducación, habilitando el cuestionamiento, el pensamiento crítico, la dimensión afectiva, la curiosidad, la creatividad y la imaginación.
  • Integrar los contextos informales de aprendizaje como parte del aprendizaje formal y hacer que el aprendizaje formal sea útil para la vida.
  • Destacar la importancia de los procesos, de lo inacabado, del cambio, de la transformación, del camino hacia el concepto.
  • Promover la comprensión de los procesos biológicos que sustentan la vida, en la naturaleza y en nosotros, favoreciendo el dinámico equilibro de nuestros procesos de salud.
  • Comprender a la semilla y al alimento en general, como más que el sustento, más bien como un entramado de relaciones y una potencia de procesos biológicos en latencia.
  • Concebir a la semilla no sólo con su capacidad de desarrollar su vida, sino entendiendo que en cada semilla habita un bosque.
  • Cultivar comunidades sustentables, basadas en una agricultura orgánica y agroecológica, respetuosa de la vida y de los procesos, de los tiempos y los ritmos naturales, favoreciendo la soberanía alimentaria y sanitaria, y la autonomía de las personas y de las comunidades.
  • La necesidad de considerar el cambio climático como una realidad, que requiere verdaderas acciones comprometidas en ser realmente parte de la solución y no una mera declamación de deseo.

Por eso Pocket Garden es un programa pedagógico orientado hacia los niños especialmente, ya que los adultos, y los intereses económicos que sostienen este sistema, están muy ocupados haciendo sus declamaciones y postergando acciones concretas.

Convencidos de que no podemos esperar propuestas o directivas desde los poderes constituidos, como la semilla, debemos ejercer el poder que habita en nosotros y, democrática y participativamente, edificar un sistema que represente el respeto y la diversidad ecológica y cultural.

El origen: la idea, la semilla

Pocket Garden nace de una idea que fue tomando forma y fuerza con los años. Y una idea, es como una semilla.

La semilla nos habla de un comienzo, y también de un final. En todo caso, la semilla nos remite al cambio, a la transformación continua, a un ciclo, a un proceso.

Pocket Garden nos invita a vivir un proceso, como observadores, como jardineros, como científicos, y sobre todo, como niños, para dejarnos asombrar, una vez más, por la expresión de la vida.

La propuesta, podríamos decir que es “La reconciliación con el mundo”. Puede parecer filosófico, pero nuestro terreno tiene como punto de partida lo biológico y fisiológico. Se trata de “revisar” nuestro trato (¿o maltrato?) de la Naturaleza, nuestro permanente bullying al planeta, con nuestro modo de vida insaciable, depredador, de consumismo voraz e irresponsable.

También es el aprecio de todo lo vivo como oportunidad de reinventar la democracia. Pocket Garden no es una invitación solamente a los aficionados de la botánica o la agricultura, o los apasionados por el veganismo o la nutrición saludable. Sino a todos los que nos sentimos comprometidos con la vida.

¿Qué cambia en la sociedad, la ética y la política cuando empezamos a pensar desde el cuerpo en lugar de la mente?

Se pregunta la filósofa Corine Pelluchon.

¿Qué interrogantes nos invita a hacer la semilla?

¿El crecimiento perpetuo es posible?

¿La mercantilización de la vida nos habrá llevado a perder de vista la naturaleza, a fuerza de poner atención en la producción y crecimiento económico?

¿Qué vínculo nos propone la semilla?

Lo importante no son los nombres, sino la relación viva con las cosas, con el fenómeno.

Cultivar en la infancia la observación atenta, la constancia, la perseverancia, la consciencia del proceso y los ritmos biológicos, son facultades para la vida. La consciencia del proceso en la naturaleza nos permite comprender nuestros propios procesos de salud. Desarrollar estas facultades impulsan al ser humano a participar activamente en su propia vida. Toda enseñanza ha de ofrecer conocimiento de la vida real.

Salud y nutrición: el rol de las semillas

La alimentación es tan esencial que no puede caer bajo la órbita de lo “mundano” o intrascendente. Rudolf Steiner, el iniciador del movimiento Antroposófico, hace un siglo señalaba que la nutrición se la menosprecia como disciplina mundana, por ser algo cotidiano, restándosele importancia, frente a otras temáticas más “espirituales”. Sería como desprestigiar al oxígeno y la calidad del aire, porque es “algo” que se nos da o está disponible naturalmente en la atmosfera, y hay “cosas” más importantes que atender, como simplemente ganar dinero a costa contaminar esa misma atmosfera que nos mantiene vivos, afectando a toda la vida y a nosotros como una más entre todas las especies de la biosfera.

La semilla controla toda la cadena productiva, dicen los agroproductores y las empresas de tecnología agropecuaria y agroindustrial, por eso hay tanta disputa en torno a su regulación mundial.   

Actualmente, solo tres grandes corporaciones concentran a nivel mundial el 60% de las ventas de semillas y el 70% de los agroquímicos.

Los intereses no radican en cuidar el acervo genético, sino en aumentar las ganancias; por lo que la semilla pasa de ser un precioso reservorio de sabiduría biológica y cultural, a un simple commodities con propiedad intelectual para lucro de unos pocos, al punto de criminalizar a los agricultores por conservar las semillas. Al mismo tiempo, vivimos la pérdida de diversidad genética de cultivos, la deforestación y los incendios de flora nativa a gran escala para el incremento desmedido de hectáreas para cultivo y la cría de ganado intensivo.

El 70 por ciento de las empresas de carne, pescado y productos lácteos más grandes del mundo están expuestas a un alto riesgo de provocar el brote de futuras pandemias zoonóticas. Unas previsiones de futuro tan sombrías pueden parecer aterradoras, pero también son una oportunidad: demuestran que podemos actuar aquí y ahora.

Mundo industrializado y cambio climático

El impacto del capitalismo sin conciencia ecológica sobre el planeta nos habla de un modelo económico basado en un crecimiento perpetuo, y acentúa la crisis climática, la desigualdad mundial y la redistribución de la riqueza en manos de unos pocos profundizando el hambre y la pobreza.

La comida que este sistema produce está destruyendo la Tierra, destruyendo nuestra salud, destruyendo nuestra vitalidad económica, y robándonos nuestra dignidad al volvernos dependientes y reducir nuestro papel al de consumidor subordinado.

Ante la realidad de que más de mil millones de personas padecen hambre a causa del sistema alimentario agroindustrial, dado que su interés se centra más en vender en los mercados globales que en alimentar a la gente, promovemos sistemas alimentarios basados en la biodiversidad. De eso se trata Pocket Garden.

La crisis climática es una crisis alimentaria

¡La semilla es una clara expresión de que todavía hay esperanza! … si logramos redirigir el desarrollo que nos trajo hasta aquí.

Debemos recuperar nuestros alimentos. La comida es mucho más que simple sustento. La comida representa toda una red de relaciones. Constituye una enorme fracción del contexto en el que existimos. Recuperar nuestros alimentos significa involucrarse activamente en esta red. Debemos cultivar un conjunto distinto de relaciones, entre nosotros, como seres humanos y con la Pacha Mama, con nuestra Tierra. De aquí es de donde provienen nuestros alimentos, plantas y animales, junto con sistemas microbianos.

No podemos seguir distanciándonos de la fuente de nuestra comida.

No podemos seguir menospreciando o desentendiendo a la nutrición como base de nuestra salud, de nuestra autonomía y soberanía, alimentaria y sanitaria.

Es nuestro derecho y responsabilidad.

Debemos volver a conectar con la fuente de nuestro sustento. Aprender a reconocer las plantas que nos rodean, que es un modo también de volver a las relaciones con los antepasados.

El mundo no necesita más monocultivos industriales, sino muchas formas de agricultura diversificada.

Las soluciones no son meramente técnicas o biológicas. Se necesita de un conocimiento de lo local, de sus ecosistemas y condiciones, de las semillas y la biodiversidad. Son los campesinos y los pueblos indígenas pueden cumplir con estos requisitos.

Las semillas son la clave para resistir ante el sistema alimentario industrial. Son el primer eslabón de la cadena alimentaria, y están fuertemente ancladas a las culturas locales, siendo dependientes de las tradiciones en la custodia e intercambio por canales de confianza. Las ferias de semillas, talleres, clases y los intercambios donde se multipliquen por todo el planeta posibilidades concretas de decir no al control corporativo de nuestros sistemas de nutrición, salud y sustento y decir sí a la soberanía alimentaria de la gente.

Compostar nuestro pensamiento es parte de la solución.

El suelo es parte de la solución. Los suelos son uno de los ecosistemas más asombrosos de la tierra. Ocupándonos de compostar el terreno, cultivamos la salud de la tierra.

Pocket Garden es una invitación práctica y concreta para tomar consciencia de aquellos actos simples y cotidianos que construyen nuestra salud, que nos permiten recuperar la dimensión de la trama de la vida e involucrarnos activamente en hacer nuestra parte para reconstruir esa red de relaciones que la sustentan.

Como humanos nos creemos dueños y soberanos, y al mismo tiempo, salvadores de un Planeta que, como un cuerpo enfermo, nos está dando señales de agonía.

Así, como siendo jardineros, podemos prestar las condiciones apropiadas para que las semillas germinen; de la misma manera, consumiendo el alimento adecuado y respetando los ritmos biológicos, nuestro cuerpo genera las fuerzas vitales que reparan y regeneran nuestros tejidos, y vitalizan nuestros fluidos internos, favoreciendo la vida. Así también, comprendiendo nuestro rol, no como protagonistas, sino como parte de esta trama de la vida, es que podremos comprenderla para retornar al equilibrio.

Subyace un nuevo contrato social. Uno nuevo vínculo que entienda a la justicia en una dimensión más amplia, integrando a la biosfera, a toda la vida, especies de plantas y de otros animales, así como a la vida humana y a las generaciones futuras. A partir de una fenomenología de la alimentación y la nutrición, ya que como lo estamos viviendo en esta Pandemia Covid-19 (¡que pronto será 2021!) nos muestra e interpela a revisar cómo la libertad depende del “amor a la vida” y de compartir lo que nutre con los demás.

En cada semilla que germinamos…

  • Despertamos la posibilidad del asombro, desde la temprana infancia, adentrándonos en los procesos.
  • Desarrollamos una observación atenta de los procesos de la vida, cultivando la paciencia, percibiendo el tiempo desde una dimensión en la que la Naturaleza se expresa.
  • Habilitamos esa conexión con el alimento real, que nos nutre.
  • Incrementamos considerablemente la vitalidad y nutrición de nuestro alimento cotidiano.
  • Comprendemos esa red de conexiones que sustentan la vida en nuestro Planeta. Entendiendo a la semilla como parte de la trama de la vida, en la que representa mucho más que nuestro propio sustento.
  • Vislumbramos la potencia de ser. Los niños necesitan vivenciar aquello que está inacabado, la antesala de arribar al concepto, la posibilidad de ser, de cambio y de transformación en relación con el contexto.
  • Experimentamos los procesos biológicos. Y podemos comprender aún más de nuestros propios procesos biológicos que sustentan nuestra vida y nuestra salud.
  • Elegimos una agricultura sustentable, y una relación de respeto hacia la tierra y toda forma de vida sobre la biósfera.
  • Cultivamos nuestra soberanía alimentaria y sanitaria.
  • Respetamos la sabiduría ancestral de los pueblos.
  • Desarrollamos nuestra autonomía.
  • Habita una pregunta, una invitación a una comprensión diferente de la existencia humana, para que el cambio ecológico no se quede de labios para afuera.

No alcanza con decirlo, con hacer protestas y movilizaciones. Es necesario actuar en coherencia con los valores que declamamos, en nuestros “silenciosos” actos cotidianos.

Cada una de ellas nos enseña qué es la vida.

¿Te sumás a nuestro propósito?

Salud y Paz

Cecilia Eyssartier y Luis Monterubianesi

Alemania, Diciembre 2020.

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